June bookings for Irati forest hikes surge as Spains natural treasures draw crowds

The Selva de Irati, one of Europe’s largest beech-fir forests spanning 17,000 hectares in Navarra’s Pyrenees, has become a year-round magnet for nature lovers seeking untouched wilderness. On 28 June 2026, local tourism officials confirmed that June bookings for guided hikes, mountain-bike trails and waterfall excursions have already surpassed last year’s totals, with families and international hikers driving demand. The forest’s vast, undisturbed canopy—where 17,000 hectares of beech and fir create an almost continuous green roof—offers a rare immersion in nature, its seasonal transformations from spring greens to autumn golds drawing visitors regardless of weather.
Unlike many European woodlands reshaped by human activity, Irati retains pockets where vegetation appears virtually untouched. Its biodiversity thrives among century-old trees, streams and mountains, making it a critical refuge for wildlife. The forest’s official website highlights June’s offerings: family-friendly walks, interpretive trails and multi-day routes that plunge into its quietest corners. “Walking beneath the beech and fir canopy, you hear only water, birdsong and the forest itself,” said María López, spokesperson for Navarra’s tourism board. The site also promotes mountain-biking routes and waterfall trails, underscoring water’s central role in shaping the landscape.
Beyond its ecological value, Irati reflects centuries of coexistence between local communities and the forest. Ancient paths and clearings hint at traditional uses, while modern conservation efforts prioritise responsible enjoyment. This balance—between heritage and preservation—defines the forest’s identity as a protected space where nature and human history intertwine.
Meanwhile, Spain’s geological wonders continue to captivate. In León, the Cueva de Valporquero, the youngest cave in Castilla y León at just one million years old, invites explorers to traverse seven vast chambers adorned with stalactites, columns and mineral formations. Carved by the Valporquero stream during the Pleistocene, the cave’s ongoing evolution offers scientists a rare glimpse into karst landscapes still in flux. Tourism officials report that June visits have surged 20% compared to 2025, with adventure tours now available for less accessible galleries.
In Jaén, the 11th-century Baños Árabes—hidden beneath the Palacio de Villardompardo for centuries—stand as a testament to Al-Andalus ingenuity. Rediscovered in 1913 and restored in the 1970s, the 450-square-metre hammam features a cold room, warm hall and hot chamber with a hypocaust-style heating system. Its survival under a Renaissance palace earned it a Europa Nostra medal in 1984, cementing its status as one of Spain’s most remarkable medieval monuments.
From Navarra’s endless forests to León’s youthful caves and Jaén’s subterranean baths, Spain’s natural and cultural treasures are drawing record crowds this June, proving that even the most ancient landscapes can still surprise.
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Este imponente castillo onubense de 132 metros de longitud y 10 torres fue mandado construir en 1293 para defender el reino de Sevilla La fortaleza de Santa Olalla del Cala garantizaba la estabilidad territorial durante los tiempos de la reconquista y la dura defensa de las fronteras regionalesConstruido sobre la cima de un acantilado a 130 metros de altura, este castillo esloveno aún conserva pasadizos, una torre románica y un puente levadizoEsta fortaleza, construida a 800 metros de altura, fue durante dos siglos uno de los castillos cátaros más poderosos Es todo un guardián de piedra sobre el paisaje de Huelva desde finales del siglo XIII. Fue el monarca Sancho IV, apodado el Bravo, quien firmó en la villa de Toro el privilegio que autorizaba la construcción del castillo de Santa Olalla del Cala el cuatro de noviembre de 1293. Esta fortaleza surgió por la imperiosa necesidad de proteger el reino de Sevilla ante las incursiones que provenían del norte de la península. Se integró así en la denominada Banda Gallega, una línea defensiva estratégica situada en las estribaciones occidentales de la Sierra Morena. El objetivo principal era establecer una barrera contra las penetraciones de las órdenes militares y las amenazas del país luso. Tradicionalmente, esta cadena de fortificaciones permitía una comunicación visual constante entre los diversos castillos de la zona fronteriza. Así, la silueta de esta fortaleza no solo simbolizaba el poder real, sino que garantizaba la estabilidad territorial frente a ataques. Hoy en día, su imponente presencia sigue evocando los tiempos de la reconquista y la dura defensa de las fronteras regionales. La ubicación de esta fortaleza no es casual, ya que domina con autoridad el paso histórico de la mítica Vía de la Plata. Esta ruta milenaria ha funcionado como el principal eje de comunicación norte y sur para el trasiego de mercancías y ganado. Las excavaciones arqueológicas revelaron que el cerro fue ocupado de forma continua desde tiempos del Paleolítico hasta la era romana. Restos de la Edad del Bronce y del Hierro demuestran que el enclave ya era estratégico mucho antes de los cristianos. Incluso se han hallado evidencias de un antiguo castro de la Beturia Céltica y restos de la cultura turdetana. La fertilidad de las tierras circundantes y la riqueza en minerales como el hierro atrajeron a diversas culturas milenarias. El lugar también contaba con recursos hídricos suficientes para mantener asentamientos humanos durante largos periodos de tiempo. Diversas campañas arqueológicas han permitido recuperar el esplendor de las torres y los niveles originales del suelo Desde el punto de vista arquitectónico, el recinto presenta una planta alargada e irregular que se adapta perfectamente al terreno rocoso. Sus dimensiones son considerables para la época, alcanzando unos 132 metros de longitud por 45 de anchura. El castillo consta de diez lienzos de muralla de gran espesor que delimitan una superficie de 4.610 metros cuadrados. Para reforzar su defensa, se distribuyeron estratégicamente diez torres a lo largo de todo el perímetro fortificado. Seis de estas torres poseen una planta poligonal o rectangular, mientras que las otras cuatro restantes son de forma circular. Las torres rectangulares muestran rasgos de influencia musulmana, mientras que las circulares se consideran de origen cristiano posterior. El aparejo constructivo del castillo se basa principalmente en mampostería careada utilizando piedra del lugar y una fuerte argamasa de cal. Algunas de sus torres presentan sillares graníticos en las esquinas para otorgar una mayor resistencia estructural al conjunto. Se aprecian claras influencias mudéjares y rasgos de raigambre almohade, especialmente en el uso decorativo del ladrillo. Existen impostas horizontales de ladrillo que marcan los niveles del suelo y los arranques de las bóvedas interiores. Los muros aún conservan saeteras casi cuadradas que servían para hostigar al enemigo con proyectiles desde la seguridad del interior. La sobriedad formal del edificio se rompe con elementos estéticos como los revocos de cal que imitan sillares de piedra. Las cubiertas de las torres son variopintas, destacando las bóvedas de crucería y los arcos apuntados de fina cantería. Todo el diseño responde a una fortaleza gótica cristiana que supo asimilar las técnicas constructivas locales previas. El acceso principal a la fortaleza se realiza de forma ingeniosa a través de la denominada Torre Puerta. Esta entrada se diseñó en recodo, una técnica defensiva que impedía un asalto directo y frontal al interior del recinto. Los arcos exteriores son de medio punto y están labrados con sillería de granito de gran calidad y durabilidad. En el flanco opuesto del castillo se ubica la poterna, que servía como una entrada secundaria directa y discreta. Este acceso menor se encuentra estratégicamente situado en una zona escarpada y flanqueado por una torre defensiva. El camino hacia la poterna era originalmente un sendero de muy difícil acceso para los posibles atacantes. Dentro del recinto, el patio de armas central organizaba la vida cotidiana de la guarnición militar allí apostada. Se han documentado diversas escaleras que permitían a los soldados subir rápidamente desde el patio hacia el adarve. El sistema de caminos de ronda facilitaba la vigilancia de todo el perímetro sin necesidad de bajar al suelo. A lo largo de los siglos XIV y XV, el castillo fue objeto de importantes reformas y ampliaciones estructurales. Durante estas etapas se recrecieron los lienzos de las murallas y las torres para aumentar su altura y efectividad. Estas obras respondían a la inestabilidad política y a las constantes amenazas por la frontera con el vecino Portugal. También se buscaba proteger el territorio de los ataques de los golfines, malhechores que asaltaban las propiedades serranas. En el siglo XVII, el castillo pasó a manos privadas tras ser comprado por el señor del castillo de las Guardas. Sin embargo, a finales del siglo XVIII, el Concejo de Sevilla recuperó la propiedad mediante un proceso de expropiación. Incluso durante la invasión francesa de 1809, el recinto fue ocupado por un regimiento de infantería. Su función militar se mantuvo activa mientras la Vía de la Plata fue un eje de penetración bélica estratégica. A pesar de los constantes cambios de manos, la estructura básica de la fortaleza resistió el paso del tiempo. Decadencia y restauración La decadencia del edificio comenzó con la pérdida de su funcionalidad defensiva original hacia mediados del siglo XIX. Durante este periodo y principios del XX, el patio de armas se transformó en el cementerio municipal. El uso funerario dañó gravemente los paramentos interiores debido a la instalación masiva de nichos y osarios. Los lienzos de la muralla sufrieron perforaciones y un progresivo desmantelamiento para reaprovechar los materiales pétreos en otras obras. Tras la clausura definitiva del camposanto en 1917, el castillo entró en un estado de abandono total. Durante décadas, la fortaleza fue objeto de constantes expoliaciones y una ruina progresiva amenazó con borrar su historia. No fue hasta finales del siglo pasado cuando se tomó conciencia del inmenso valor patrimonial que se perdía. El proceso de restauración y revalorización comenzó en la década de los 90 impulsado por la Junta de Andalucía. Diversas campañas arqueológicas han permitido recuperar el esplendor de las torres y los niveles originales del suelo. Las obras finalizaron oficialmente en 2006 devolviendo al castillo su configuración formal y constructiva. En la actualidad, el monumento está declarado Bien de Interés Cultural y es visitable por el público general. Se puede recorrer el paseo de ronda y disfrutar de las impresionantes vistas de la Sierra de Huelva.
eldiario.es · about 3 hours ago

Una universidad del Reino Unido localiza comederos de gaviotas y corredores de erizos para cuidar su biodiversidad Catografía multiespecie - El recinto universitario acumuló registros de fauna durante años mientras un radar especializado analizó vuelos, alturas, velocidades y desplazamientos mediante miles de emisiones por segundo Un mapa universitario ha cambiado la forma de mirar un campus al incorporar también a los animales que viven en él. La propuesta desarrollada en la Universidad de Exeter sitúa sobre un mismo plano edificios, caminos y espacios utilizados por estudiantes junto con nidos, madrigueras, charcas o rutas de desplazamiento de otras especies. El proyecto pretende representar a todos los habitantes del recinto, tanto humanos como animales. La geógrafa especializada en fauna Sarah Crowley impulsó esta iniciativa para el campus de Penryn, situado en el extremo suroccidental del Reino Unido. Allí, el plano digital permite consultar recorridos de gaviotas, refugios de erizos o zonas ocupadas por anfibios junto a los elementos habituales del recinto universitario. De acuerdo con la Universidad de Exeter, el propósito consiste en mostrar los lugares que resultan útiles para todos los residentes del campus y ofrecer una mirada compartida del espacio. Penryn reunió cientos de especies gracias a un seguimiento permanente El trabajo cuenta con una amplia base de observación científica porque Penryn se ha convertido en un laboratorio permanente para estudiar la fauna. Más de 650 especies han sido registradas en un recinto de unas 100 acres, equivalentes a unas 40 hectáreas, donde casi la mitad del terreno está catalogada como espacio verde. Entre los sistemas utilizados figura un radar orientado hacia arriba capaz de identificar aves que vuelan hasta unos 1.219 metros mediante el análisis del movimiento de sus alas. Cada segundo envía 1.800 pulsos de radio y obtiene información sobre cantidad, altura, dirección y velocidad de los animales detectados. La participación estudiantil amplía de forma continua la información disponible. Eco-Soc organiza campañas de observación para elaborar mapas de distribución de polillas y otros invertebrados. En una de esas actividades realizada en 2023 apareció una nueva especie de araña saltadora y, poco después, fueron localizados otros 30 ejemplares repartidos por el campus. Además, la aplicación Shell-E permite registrar e identificar los recorridos de más de 1.000 caracoles gracias a las aportaciones de cientos de estudiantes. El profesor Dave Hodgson dirige esa iniciativa dedicada a los caracoles y explicó que el sueño es tener a la mayoría de los caracoles del campus marcados de forma individual para que cuando cualquier persona encuentre un caracol y quiera seguir su progreso o ver de dónde viene, pueda acudir al mapa digital. Sus investigaciones también indican que estos animales poseen un instinto para regresar a un punto situado hasta 30 metros de donde comenzaron el desplazamiento. Como avanzan aproximadamente un metro por hora, un trayecto por el jardín amurallado del campus puede prolongarse varios días. Cornualles inspiró una forma distinta de entender el territorio El campus de Penryn se extiende sobre un paisaje de unas 40 hectáreas próximo a la localidad costera de Falmouth y al estuario del río Fal. Abhishek Dixit, responsable de biodiversidad de la Universidad de Exeter, explica que algunos sectores están clasificados como bosques templados lluviosos. Ese entorno reúne canteras, zonas de hierba, áreas boscosas y marismas, mientras abejas mineras, conejos, pájaros carpinteros y grajillas forman parte del paisaje sonoro habitual. El proyecto también encuentra apoyo en el contexto cultural de Cornualles, una de las seis naciones celtas antiguas de Europa. La tradición local concede valor al acceso abierto al territorio y mantiene numerosos senderos públicos junto a la costa con un impacto reducido sobre el medio. Crowley y Dixit entienden que el mapa multiespecie prolonga esa forma de entender el paisaje al señalar los lugares utilizados por los animales que viven o pasan por Penryn
eldiario.es · about 3 hours ago

Neptun u vodárny, Uran u hlubinného úložiště. Dolní Cerekví na Jihlavsku vede nová planetární stezka V Dolní Cerekvi na Jihlavsku začíná od neděle fungovat takzvaná planetární stezka. Návštěvníci si mohou během hodiny projít celou Sluneční soustavu, kterou po obci rozmístili tamní deváťáci. Postupně se tak dostanou od výjezdu z obce až k vodárně, kde se nachází poslední planeta Neptun.
irozhlas.cz · about 3 hours ago

Rămăşitele a 22 de evrei ucişi în timpul Pogromului din 1941, reînhumate la Cimitirul Evreiesc din Iași, în prezenţa lui Isaac Herzog Aceste rămăşiţe ale evreilor ucişi în timpul pogromului din 1941 au fost descoperite în urmă cu câţiva ani în gropi comune din pădurea din comuna ieşeană Popricani.
digi24 · about 3 hours ago
Diese Bildbände bringen Sie dem Wesen des Wassers so nah wie nie Inspiration für die nächste Reise: Wasser ist das dominierende Element auf der Erde. Wer die faszinierende Vielfalt der Flüsse und Meere verstehen will, findet hier gute Gründe, wieder einmal in oder aufs Wasser zu gehen.
welt.de · about 4 hours ago

¿Quién era el guerrero enterrado bajo un escudo de huesos? La ciencia ha logrado devolverle el rostro Hallazgo - Alexander Stepanov localizó una estructura funeraria muy poco profunda durante una campaña estival y la excavación descubrió una protección fabricada con piezas animales sobre el difunto Una reconstrucción ha devuelto rostro y contexto a un guerrero del final de la Edad de Piedra hallado en Siberia, tras más de cuatro milenios bajo tierra. El enterramiento apareció en 2004 en Kerdugen, en la república de Sajá, a escasa profundidad y protegido por un gran escudo de placas óseas que cubría el cuerpo. Los modelos digitales y técnicas forenses han permitido reconstruir su aspecto y de su vida. El proyecto se ha desarrollado en la North-Eastern Federal University, donde el equipo ha trabajado con escaneos del esqueleto y de los objetos asociados para crear una imagen tridimensional completa. Según TASS, la reconstrucción comenzó en 2023 y ya se expone en el Museo de Arqueología y Etnografía de Yakutsk. El resultado permite observar un rostro con rasgos propios de poblaciones del Ártico siberiano y una expresión marcada por la edad. El hallazgo inicial se produjo cuando Alexander Stepanov participaba en una prospección arqueológica en verano de 2004. A unos siete centímetros de profundidad aparecieron placas de hueso que, al avanzar la excavación, revelaron una estructura organizada. El conjunto formaba un escudo que cubría los restos humanos. La tumba se encontraba a unos nueve kilómetros de la localidad de Churapcha y permanecía a apenas 35 centímetros bajo la superficie. Los huesos mostraron una vida marcada por el esfuerzo físico Ese enterramiento pertenece a la cultura Ymyyakhtakh, un grupo del Neolítico que habitaba la región con un modo de vida nómada basado en la caza y la recolección. Estos grupos utilizaban herramientas de hueso y piedra con un desarrollo técnico notable para su época. La cronología sitúa la tumba en torno a 3.800 años, en un periodo anterior a la implantación de la agricultura en esa zona. La conservación del conjunto ha sido posible por el permafrost y por el cuidado aplicado durante el enterramiento. A su vez, el trabajo de campo se ha prolongado durante décadas, con campañas sucesivas que han permitido documentar el lugar. Liliya Alekseeva, directora del museo, ha participado durante cerca de 40 años en excavaciones estivales, lo que ha facilitado la continuidad de la investigación. El análisis de los restos ha permitido definir el perfil físico del individuo. Medía unos 165 centímetros y murió entre los 40 y 50 años, una edad elevada en ese contexto histórico. Los huesos presentan fracturas ya curadas en brazos y piernas, además de lesiones en el cráneo, lo que apunta a una vida marcada por la actividad física intensa. También se ha detectado un desarrollo muscular mayor en el lado derecho del cuerpo. La cultura Ymyyakhtakh vivía de la caza en el norte asiático El escudo que cubría el cadáver estaba formado por placas de hueso de alce siberiano, probablemente fijadas sobre una base de cuero. Seis de esas placas conservaban puntas de flecha incrustadas, lo que indica que el objeto fue utilizado en combate. La presencia de armamento y equipo personal, como una azuela de pizarra y una bolsa, sugiere un estatus elevado dentro de su comunidad. En relación con ese perfil, Alekseeva ha explicado que podría haber sido un guerrero arquero, en declaraciones difundidas por el museo. Otros hallazgos del entorno refuerzan esa interpretación. En 2014, el arqueólogo Boris Konikov documentó una armadura completa hecha con piezas de hueso en Siberia, lo que muestra una tradición extendida en el uso de este material. Esa práctica se integra en un contexto donde la disponibilidad de recursos condicionaba el diseño del equipamiento. El enterramiento también incluía restos de un segundo individuo colocados en un lateral. Los investigadores plantean que podría tratarse de un sacrificio ritual, una práctica documentada en otros yacimientos de la región. Además, el cráneo del guerrero presenta señales de haber estado expuesto a una llama colocada bajo la cabeza. Alekseeva ha señalado que la quema de la cabeza indica que el alma de una persona está en la cabeza o en el cabello, en una interpretación sobre el significado de ese gesto. Un análisis genético amplió la historia del individuo descubierto La reconstrucción facial se ha realizado mediante fotogrametría y técnicas desarrolladas por el antropólogo soviético Mikhail Gerasimov. El equipo ha reunido cientos de imágenes digitales para crear modelos tridimensionales que han servido de base para la escultura final. El busto resultante muestra un rostro envejecido, con mandíbula marcada y rasgos coherentes con poblaciones actuales del noreste asiático. El trabajo no se ha detenido con la exposición. Un estudio publicado en 2026 en Journal of Human Genetics ha analizado el cromosoma Y del individuo, identificado como Kyordyughen I. Los resultados lo sitúan dentro del linaje N-L708, presente hoy en poblaciones como chukchi, koryak y even. Este dato apunta a una continuidad genética en la región, aunque no permite establecer descendencias directas dentro de un árbol familiar.
eldiario.es · about 4 hours ago

Haliacmon: The Longest River in Greece Is Full of Ancient Secrets Nestled in the heart of Greeces rugged landscape lies the Haliacmon River. Known to modern Greeks as Aliakmonas, this river has been the nations silent witness. Have you ever wondered what stories the longest river in Greece could tell us, following thousands of years and numerous of civilizations that crossed it? Haliacmon is Greeces longest […]
greek reporter · about 4 hours ago

Schlacht bei Murten – Die erstaunlichen Überbleibsel der eidgenössischen Heldentat Vor 550 Jahren besiegten die Eidgenossen bei Murten Karl den Kühnen. Die Schlacht hat bis heute Spuren hinterlassen.
srf.ch · about 4 hours ago

Marea care dispare: cea mai vastă întindere de apă care nu comunică cu oceanul a pierdut o suprafața cât Sicilia. Care sunt cauzele Cea mai mare întindere de apă înconjurată de pământ de pe planetă se micșorează. Nu fluctuează, nu intră într-un alt ciclu natural, ci se micșorează. Timp de zeci de ani, oamenii de știință și factorii de decizie au considerat schimbările ca făcând parte din variabilitatea naturală a bazinului. Nivelul apei din mare a crescut și a scăzut dintotdeauna.
digi24 · about 4 hours ago

– Nå kan utsikten fra slottsbalkongen ende i Bane Nors høyhus Riksantikvaren slakter høyhus-prosjektet på Oslo S: – Området er proppet med kulturminner med…
aftenposten · about 4 hours ago

Cel mai bătrân măslin din lume se află într-o destinație preferată de români pentru vacanță. Are 3.000 de ani Cel mai bătrân măslin din lume se află în satul Ano Vouves, din regiunea Kissamos, în Chania, pe insula Creta, Grecia. Potrivit comunității științifice internaționale, arborele are o vechime de aproximativ 3.000 de ani. Măslinul din Vouves are un trunchi cu o circumferință de 12,5 metri și un diametru de 4,6 metri. Aparține soiului local …
hotnews.ro · about 4 hours ago

Unde se află cel mai bătrân măslin din lume. Are 3.000 de ani și încă produce măsline de cea mai bună calitate Cel mai bătrân măslin din lume se află în satul Ano Vouves, din regiunea Kissamos, în Chania, pe insula Creta, Grecia. Potrivit comunității științifice internaționale, arborele are o vechime de aproximativ 3.000 de ani. Măslinul din Vouves are un trunchi cu o circumferință de 12,5 metri și un diametru de 4,6 metri. Aparține soiului local …
hotnews.ro · about 5 hours ago

El bosque navarro que parece infinito: más de 17.000 hectáreas de hayas y abetos en la Selva de Irati Considerado uno de los mayores hayedos-abetales de Europa, este espacio natural del Pirineo navarro ofrece senderos, cascadas y rutas entre árboles centenarios durante todo el añoEl río de aguas turquesas que no está en el Caribe: nace en Navarra y solo se visita con reserva Hay lugares donde el silencio parece formar parte del paisaje. En el norte de Navarra, muy cerca de la frontera con Francia, existe un bosque en el que las copas de las hayas y los abetos llegan a formar un techo vegetal casi continuo. La Selva de Irati es uno de los mayores hayedos-abetales de Europa y un espacio natural donde más de 17.000 hectáreas de bosque crean la sensación de caminar por un paisaje que nunca termina. Su enorme extensión, unida a la escasa presencia humana, convierte cada sendero en una inmersión completa en la naturaleza. A diferencia de otros bosques muy transformados por la actividad humana, la Selva de Irati conserva amplias zonas donde la vegetación mantiene un aspecto prácticamente intacto. El paso de las estaciones modifica por completo su imagen: el verde intenso de la primavera, la sombra del verano, la explosión de colores del otoño y la tranquilidad invernal ofrecen paisajes completamente diferentes sin salir del mismo lugar. Esa capacidad para reinventarse explica que sea uno de los grandes destinos de turismo en Navarra durante todo el año. La Selva de Irati, uno de los grandes bosques de Europa Aunque suele conocerse simplemente como un bosque, la Selva de Irati constituye un enorme ecosistema formado principalmente por hayas y abetos que ocupa más de 17.000 hectáreas repartidas entre distintos valles del Pirineo navarro. Su extraordinario grado de conservación ha permitido mantener uno de los bosques templados más importantes del continente europeo, donde la biodiversidad encuentra refugio entre árboles centenarios, arroyos y montañas. Según cuenta la propia web de la Selva de Irati, todo tipo de actividades en plena naturaleza te esperan este mes de junio. Senderismo, rutas en BTT, paseos sobre cascadas…. Aunque el mensaje hace referencia a la temporada primaveral, resume perfectamente el espíritu del lugar. La Selva de Irati no es únicamente un espacio para contemplar el paisaje, sino también un territorio pensado para descubrirlo caminando, pedaleando o recorriendo algunos de sus rincones más espectaculares. Arboleda de la Selva de Irati Gran parte del atractivo de este bosque reside precisamente en su enorme diversidad. Las hayas dominan buena parte del paisaje, especialmente en las cotas medias, mientras que los abetos aparecen mezclados formando uno de los conjuntos forestales más extensos de Europa occidental. La combinación entre ambas especies crea un bosque de gran valor ecológico que cambia completamente de aspecto según la altitud, la orientación de las laderas y la época del año. Senderismo en Irati entre cascadas y caminos forestales Quienes buscan senderismo en Irati encuentran una amplia red de recorridos adaptados a distintos niveles de dificultad. Existen paseos sencillos ideales para familias, itinerarios interpretativos y rutas de mayor recorrido que permiten adentrarse en las zonas más tranquilas del bosque. Caminar bajo el dosel de hayas y abetos es una experiencia donde el protagonismo recae en el sonido del agua, el canto de las aves y la sensación de aislamiento que proporciona un bosque de semejante tamaño. La propia web oficial también destaca otras actividades como las rutas en bicicleta de montaña y los paseos que conducen hasta cascadas y cursos de agua. Estos itinerarios permiten descubrir algunos de los paisajes más característicos del Pirineo navarro sin perder el contacto permanente con el bosque. El agua desempeña un papel esencial en la identidad de Irati, alimentando ríos y arroyos que recorren el interior del bosque y favorecen la extraordinaria riqueza de su vegetación. Casa de campo en mitad de la Selva de Irati Además del valor paisajístico, recorrer la Selva de Irati supone acercarse a un territorio donde la naturaleza y los antiguos aprovechamientos forestales han convivido durante siglos. Aunque hoy el objetivo principal sea la conservación y el disfrute responsable del entorno, todavía pueden encontrarse antiguos caminos, claros y elementos que recuerdan la estrecha relación entre las comunidades locales y el bosque. Ese equilibrio entre patrimonio natural y tradición humana constituye una de las grandes señas de identidad de este espacio protegido.
eldiario.es · about 5 hours ago

Ανακάλυψε χαμένα σημειωματάρια του πατέρα του: Βοήθησε στην επίλυση μυστηρίου ηλικίας 50 εκατ. ετών
protothema · about 6 hours ago

Los baños árabes que se esconden bajo un palacio de Jaén: 450 metros cuadrados de historia bajo tierra Construidos en el siglo XI y ocultos durante siglos bajo los cimientos del Palacio de Villardompardo, forman uno de los conjuntos de baños andalusíes más grandes que pueden visitarse en EspañaJaén tiene el pueblo más acogedor de toda Europa según los rankings de viajeros Hay monumentos que sorprenden por su tamaño, otros por su antigüedad y algunos porque permanecieron ocultos durante siglos sin que casi nadie sospechara su existencia. En pleno centro histórico de Jaén existe uno que reúne las tres características. Bajo el Palacio de Villardompardo se conservan unos baños árabes construidos en el siglo XI que permanecieron escondidos durante cientos de años bajo los cimientos del edificio renacentista. Con una superficie cercana a los 450 metros cuadrados, constituyen probablemente el mayor conjunto de baños andalusíes visitables de España y uno de los grandes tesoros patrimoniales de Andalucía. Quien recorre el palacio difícilmente imagina que, varios metros más abajo, permanece intacta una parte importante de la ciudad islámica medieval. Descender hasta los Baños Árabes de Jaén supone viajar casi mil años atrás para descubrir cómo funcionaban estos espacios de higiene, encuentro social y descanso durante la época andalusí. Los Baños Árabes de Jaén quedaron ocultos bajo un palacio durante siglos Según cuenta Diputación de Jaén, construidos en el siglo XI, los Baños Árabes están ubicados en los sótanos del Palacio de Villardompardo. Cuentan con una extensión de 450 metros cuadrados, lo que los convierte probablemente en los más grandes de cuantos se pueden visitar en España. Su tamaño resulta excepcional, pero aún más sorprendente es la historia que permitió su conservación hasta nuestros días. Tras la conquista de Jaén por Fernando III en 1246, los baños continuaron utilizándose durante los primeros años del dominio cristiano. Sin embargo, entre los siglos XIV y XV dejaron de cumplir su función original y fueron transformados en tenerías. Todavía hoy pueden observarse restos de aquellas instalaciones en algunas de las salas, un testimonio de cómo los edificios históricos cambian de uso a lo largo del tiempo. Lejos de desaparecer, el conjunto fue adaptándose a nuevas necesidades hasta quedar definitivamente oculto. Iluminación de los baños árabes El momento decisivo llegó a finales del siglo XVI, cuando Fernando de Torres y Portugal, conde de Villardompardo y virrey del Perú, ordenó levantar su palacio sobre el antiguo hammam. Los baños quedaron enterrados entre sótanos y cimentaciones, circunstancia que, paradójicamente, terminó garantizando su conservación durante los siglos siguientes. Lo que parecía condenarlos al olvido acabó protegiéndolos del paso del tiempo y de muchas transformaciones urbanísticas posteriores. Un descubrimiento que devolvió a la luz un monumento medieval A comienzos del siglo XX el Palacio de Villardompardo pasó a formar parte del patrimonio de la Diputación Provincial de Jaén. Poco después, durante una inspección realizada en 1913 para elaborar el Catálogo Monumental de Jaén, Enrique Romero de Torres descubrió una pequeña parte de los antiguos baños. Aquel hallazgo marcó el inicio de una larga historia de investigaciones y restauraciones que permitirían recuperar uno de los monumentos más importantes del legado andalusí español. Tan solo cuatro años después, el arqueólogo Manuel Gómez-Moreno propuso su declaración como Monumento Nacional, reconocimiento que llegó oficialmente en 1931. Las primeras obras de restauración comenzaron en 1936 bajo la dirección de Leopoldo Torres Balbás y del arquitecto jiennense Luis Berges Martínez, aunque la Guerra Civil obligó a interrumpir los trabajos. La recuperación definitiva no llegaría hasta varias décadas después, cuando nuevas campañas arqueológicas permitieron sacar a la luz la mayor parte del conjunto. Jaén, Palacio de Villardompardo Entre 1970 y 1984 se desarrollaron distintos proyectos de restauración dirigidos por Luis Berges Roldán que permitieron descubrir prácticamente todas las salas visitables en la actualidad. La calidad de esa intervención fue reconocida internacionalmente cuando Europa Nostra concedió en 1984 su Medalla de Honor a la restauración de los Baños Árabes de Jaén. El premio confirmó la importancia patrimonial de una actuación que devolvió a la ciudad uno de sus monumentos más valiosos. Qué ver en Jaén bajo el Palacio de Villardompardo El recorrido por los Baños Árabes de Jaén permite comprender perfectamente cómo funcionaban estos complejos públicos durante la Edad Media. La visita comienza en el vestíbulo o al-bayt al-maslaj, una sala alargada cubierta por bóveda de cañón e iluminada por dieciocho luceras estrelladas. Originalmente, el suelo estaba revestido de mármol blanco y las paredes decoradas con arquerías pintadas en rojo sobre fondo blanco. La cuidada ornamentación demuestra que estos espacios eran mucho más que simples instalaciones para el baño. A continuación aparecen la Sala Fría, la impresionante Sala Templada y la Sala Caliente, cada una diseñada para cumplir una función concreta dentro del recorrido termal. La Sala Templada constituye probablemente el espacio más espectacular del conjunto, con un gran salón cuadrado cubierto por una cúpula sostenida mediante arcos de herradura apoyados sobre ocho columnas. La combinación de cúpulas, bóvedas y luceras crea un ambiente que todavía hoy transmite la sofisticación de la arquitectura andalusí. La Sala Caliente conserva además algunos de los elementos técnicos más interesantes del edificio. Situada junto a las antiguas calderas, disponía de un ingenioso sistema de calefacción mediante aire caliente que circulaba bajo el pavimento gracias a una red de pequeños pilares de ladrillo. Los muros incorporaban chimeneas ocultas por donde ascendía el calor, calentando tanto el suelo como la estancia. Este sistema recuerda al hipocausto romano y demuestra el elevado conocimiento técnico alcanzado por los constructores medievales. Quienes buscan qué ver en Jaén encontrarán en el Palacio de Villardompardo una visita imprescindible, no solo por el edificio renacentista, sino por el extraordinario monumento que permanece bajo él. Los Baños Árabes de Jaén constituyen un ejemplo excepcional de cómo distintas épocas históricas pueden superponerse sobre un mismo espacio sin borrar completamente el pasado. Bajo los cimientos de un palacio del siglo XVI sigue latiendo un hammam construido cinco siglos antes, convertido hoy en uno de los grandes monumentos de Jaén y en una de las visitas más sorprendentes del turismo en Jaén.
eldiario.es · about 6 hours ago

La cueva más joven de Castilla y León tiene un millón de años y se puede visitar bajo la montaña leonesa El agua del arroyo Valporquero modeló durante el Pleistoceno un laberinto subterráneo de salas, estalactitas y columnas que hoy constituye uno de los grandes tesoros naturales de LeónUna de las cascadas más impresionantes de España está en Andalucía Hablar de una cueva con un millón de años puede parecer una contradicción. En términos humanos supone una antigüedad inimaginable, pero desde el punto de vista geológico es una formación extraordinariamente joven. Mientras muchas de las grandes cavidades europeas comenzaron a formarse hace decenas de millones de años, existe una en la montaña leonesa cuya historia empezó mucho después. La Cueva de Valporquero está considerada la más joven de Castilla y León y permite recorrer un paisaje subterráneo moldeado pacientemente por el agua durante el último millón de años. Hoy constituye uno de los espacios naturales más espectaculares que pueden visitarse bajo tierra en España. Situada muy cerca de las Hoces de Vegacervera, en plena montaña leonesa, esta cavidad sorprende tanto por la riqueza de sus formaciones como por el enorme contraste entre el paisaje exterior y el universo oculto que se esconde bajo la roca caliza. Basta cruzar su entrada para descubrir un escenario dominado por enormes salas, columnas minerales y figuras pétreas que la imaginación humana lleva décadas bautizando con nombres propios. La Cueva de Valporquero nació gracias al agua Según cuenta Turismo de Castilla y León, la cueva más joven de Castilla y León, sólo tiene un millón de años, naciendo cuando en el Pleistoceno las frías aguas del arroyo Valporquero se colaban silenciosas entre la piedra caliza, creando a su caer la maravilla que hoy podemos visitar. Esa explicación resume el origen de una cavidad cuya formación continúa ligada al agua incluso en la actualidad. Durante miles de siglos, el arroyo fue disolviendo lentamente la roca caliza hasta excavar un complejo entramado de galerías y salas subterráneas. Estalactitas de la cueva El proceso pertenece al fenómeno conocido como modelado kárstico, responsable de algunas de las cuevas más espectaculares del planeta. El agua de lluvia, ligeramente ácida por el dióxido de carbono presente en la atmósfera y en el suelo, penetra por pequeñas grietas de la roca y va ampliándolas muy lentamente. Lo que comienza siendo una simple fisura termina convirtiéndose, tras cientos de miles de años, en enormes galerías capaces de albergar algunas de las formaciones geológicas más llamativas de la naturaleza. Precisamente esa relativa juventud explica parte del interés científico de la Cueva de Valporquero. Aunque un millón de años parezca un periodo inmenso, geológicamente representa apenas un instante dentro de la larga historia de la Tierra. La cavidad ofrece una oportunidad excepcional para observar un paisaje subterráneo todavía en evolución, donde el agua continúa modelando lentamente la roca. Un recorrido entre estalactitas, columnas y figuras caprichosas El interior de Valporquero se organiza en siete grandes salas abiertas a los visitantes. Cada una presenta características diferentes y reúne un conjunto de formaciones minerales creadas por el lento depósito de carbonato cálcico transportado por el agua. Estalactitas que descienden desde el techo, estalagmitas que crecen desde el suelo, coladas y enormes columnas forman un paisaje que parece esculpido por un artista paciente durante milenios. La iluminación del recorrido acentúa todavía más la sensación de encontrarse en un mundo completamente distinto al del exterior. Algunas de estas formaciones han recibido nombres inspirados en su aspecto. Lugares como la Gran Rotada, las Hadas, la Gran Vía, el Cementerio Estalactítico o la Columna Solitaria forman parte del recorrido habitual. A ellos se suman figuras naturales bautizadas como el Fantasma, la Virgen con el Niño, las Gemelas o la Torre de Pisa, denominaciones surgidas de la imaginación de quienes las contemplaban por primera vez. Cada visitante suele descubrir nuevas formas entre las rocas, lo que convierte la experiencia en un ejercicio continuo de observación e imaginación. Formación rocosa de las cuevas de Valporquero Más allá de su valor paisajístico, la Cueva de Valporquero constituye también un importante laboratorio natural para comprender cómo evoluciona el relieve kárstico. El agua continúa filtrándose lentamente por la montaña, depositando diminutas cantidades de minerales que harán crecer las estalactitas apenas unos milímetros cada siglo. Muchas de las estructuras que hoy admiran los visitantes necesitaron cientos de miles de años para alcanzar su aspecto actual. Qué ver en León alrededor de Valporquero Quienes buscan qué ver en León suelen combinar la visita a la cueva con el cercano desfiladero de las Hoces de Vegacervera, uno de los paisajes más espectaculares de la provincia. El profundo cañón excavado por el río Torío ofrece un magnífico complemento a la experiencia subterránea, mostrando en superficie la misma fuerza erosiva del agua responsable del origen de la cavidad. La proximidad entre ambos espacios permite comprender mejor la extraordinaria geología que caracteriza esta zona de la Cordillera Cantábrica. Además de la visita turística convencional, la Diputación de León ofrece distintos recorridos adaptados a diferentes niveles de experiencia, incluyendo modalidades de aventura para quienes desean recorrer sectores menos accesibles de la cueva acompañados por guías especializados. Estas opciones permiten descubrir galerías donde el agua sigue desempeñando un papel protagonista y donde la sensación de exploración resulta todavía más intensa. La diversidad de recorridos convierte a Valporquero en uno de los destinos espeleológicos más importantes de España abiertos al público. La Cueva de Valporquero demuestra que un millón de años pueden ser apenas el comienzo de una historia geológica. Lo que para nosotros representa una antigüedad inmensa constituye, en realidad, una de las cuevas más jóvenes de Castilla y León, esculpida pacientemente por el agua bajo la montaña leonesa. Quien recorra sus salas descubrirá que la naturaleza no necesita prisa para crear algunas de sus obras más sorprendentes. Y pocas permiten contemplar de forma tan clara cómo el tiempo, gota a gota, ha sido capaz de transformar una simple roca en uno de los grandes tesoros del turismo en León.
eldiario.es · about 6 hours ago

La Ruta del Cares no nació para excursionistas: era un camino de servicio excavado al borde del abismo Hoy es uno de los itinerarios de senderismo más famosos de España, pero durante décadas fue la vía utilizada para mantener un canal hidráulico construido entre enormes paredes de rocaLa ruta de senderismo más espectacular de España está en la Garganta de los Infiernos Cada año cientos de miles de personas recorren uno de los senderos más espectaculares de España sin imaginar que, en realidad, nunca fue concebido para caminar por placer. Lo que hoy conocemos como la Ruta del Cares nació como una infraestructura de servicio vinculada a una gigantesca obra de ingeniería realizada a comienzos del siglo XX. Antes de convertirse en una de las rutas de montaña más famosas del país, este camino excavado en la roca servía para que los operarios pudieran mantener un canal hidráulico suspendido sobre uno de los desfiladeros más impresionantes de los Picos de Europa. Su historia explica por qué este recorrido sigue provocando asombro incluso entre quienes están acostumbrados a la alta montaña. El sendero conecta Poncebos, en Asturias, con Caín, en León, atravesando el espectacular desfiladero excavado por el río Cares. A lo largo de sus 11 kilómetros de ida —22 kilómetros si se realiza el recorrido completo de vuelta— el camino discurre pegado a inmensas paredes calizas y atraviesa túneles, puentes y pasarelas que parecen desafiar la gravedad. La sensación de caminar suspendido sobre el vacío convierte la Ruta del Cares en una experiencia única dentro del senderismo en España. La Ruta del Cares nació para mantener un canal hidráulico Según cuenta Turismo de Asturias, la Ruta del Cares nació del antiguo canal hidráulico construido en 1916 para abastecer la central de Camarmeña. Algo que resume resume el verdadero origen de este recorrido, muy distinto al que suele imaginar quien lo visita por primera vez. El camino no fue diseñado para excursionistas, sino para facilitar el mantenimiento de una infraestructura destinada a transportar agua hasta la central hidroeléctrica de Poncebos. Rutas de Cares en contrapicado La construcción del canal comenzó en 1916 y supuso una de las obras de ingeniería más complejas desarrolladas en los Picos de Europa durante el siglo XX. A lo largo de casi nueve kilómetros y medio fue necesario excavar más de 5.500 metros de túneles en la roca, abrir pasos sobre el desfiladero y trabajar en condiciones extremadamente duras. Decenas de obreros vivieron durante años en cuevas y barracones mientras perforaban la montaña utilizando únicamente herramientas manuales y explosivos. Uno de los episodios más recordados de aquella obra refleja perfectamente las dificultades a las que tuvieron que enfrentarse sus trabajadores. Durante un duro episodio invernal, cerca de 400 obreros quedaron aislados en Caín debido a la nieve. Para conseguir alimentos emprendieron una marcha nocturna atravesando la montaña entre aludes y fuertes pendientes hasta alcanzar Los Collaos, ya próximos a Poncebos. Aquella expedición se recuerda como una auténtica hazaña humana que ilustra la dureza de las condiciones en las que se levantó esta infraestructura. Un sendero excavado al borde del abismo Una vez terminado el canal en 1921, el mantenimiento de la conducción de agua exigía un acceso relativamente seguro para los operarios. Esa necesidad dio lugar, en 1945, a la construcción de la senda que hoy conocemos como Ruta del Cares Asturias. El camino sustituyó antiguos pasos extremadamente peligrosos por un trazado excavado directamente en la roca que permitía desplazarse junto al canal sin necesidad de escalar continuamente por el desfiladero. Aunque el recorrido apenas presenta grandes desniveles durante buena parte del trayecto, la impresión visual resulta sobrecogedora. En muchos puntos el sendero apenas alcanza un metro y medio de anchura y discurre suspendido sobre paredes verticales de cientos de metros de altura. Los túneles abiertos en la roca incluyen ventanas naturales que permiten contemplar el cauce del río muchos metros más abajo. La sensación de caminar literalmente colgado sobre el vacío explica por qué la Ruta del Cares sigue siendo considerada uno de los itinerarios más espectaculares de Europa. A lo largo del recorrido aparecen además algunos de sus puntos más emblemáticos, como el puente de Bolín o el puente de los Rebecos, además de numerosos túneles y balcones naturales desde los que se obtiene una perspectiva privilegiada del desfiladero. Todo ello convierte el trayecto en una continua sucesión de paisajes donde la geología, la ingeniería y la naturaleza parecen fundirse en un único escenario. Pocas rutas de montaña ofrecen una combinación tan intensa entre patrimonio histórico y paisaje natural. Qué hacer antes de recorrer la Ruta del Cares Quienes buscan qué hacer en Asturias suelen incluir la Ruta del Cares entre las experiencias imprescindibles, pero conviene recordar que se trata de un itinerario exigente. El recorrido completo supera los 22 kilómetros entre ida y vuelta y requiere más de cinco horas de caminata, además de una buena preparación física, calzado adecuado y especial atención en los tramos más expuestos. Aunque técnicamente no presenta grandes dificultades montañeras, la longitud del recorrido y la cercanía constante al precipicio hacen recomendable afrontarlo con prudencia. En determinados periodos del año el acceso a Poncebos se regula mediante transporte público para reducir la presión sobre el entorno del Parque Nacional. Turismo de Asturias recomienda utilizar estos servicios cuando se encuentran operativos, ya que contribuyen a ordenar las visitas y minimizar el impacto ambiental. También existe, durante determinadas fechas, un servicio que conecta Cangas de Onís con Poncebos y Caín, permitiendo recorrer el itinerario en un único sentido si así se desea. Estas medidas buscan compatibilizar el creciente éxito turístico de la Ruta del Cares con la conservación de uno de los espacios naturales más valiosos de la Cordillera Cantábrica. La Ruta del Cares es mucho más que uno de los grandes itinerarios de senderismo en Asturias. Cada metro del camino recuerda el enorme esfuerzo de quienes excavaron la montaña para construir una obra hidráulica que transformó este territorio hace más de un siglo. Hoy, donde antes caminaban operarios encargados del mantenimiento del canal, avanzan miles de senderistas atraídos por un paisaje único. Y quizá sea precisamente esa mezcla de naturaleza, historia e ingeniería la que convierte a la Ruta del Cares Asturias en uno de los recorridos más fascinantes de los Picos de Europa.
eldiario.es · about 6 hours ago

The Major Oak (?-2026) O Major Oak tinha entre 1200 e 800 anos e era o carvalho mais famoso do Reino Unido. Dizem que serviu de esconderijo ao lendário Robin Hood. Resistiu a muitas pragas menos a uma: a do turismo. Crónica de António Araújo
publico · about 7 hours ago

El templo egipcio que acabó en pleno centro de Madrid Construido hace más de dos mil años a orillas del Nilo, este monumento fue desmontado piedra a piedra y regalado a España antes de ser reconstruido junto a la Plaza de EspañaNi Egipto, ni Arabia: este es el país donde hay más pirámides (y casi nadie lo sabe) Pocos lugares permiten viajar a la antigua civilización egipcia sin salir de Europa. Sin embargo, en pleno centro de Madrid existe un monumento que rompe por completo con el paisaje urbano que lo rodea. Entre jardines, fuentes y uno de los mejores miradores del atardecer madrileño se alza una construcción levantada originalmente hace más de dos mil años a miles de kilómetros de distancia. El Templo de Debod no es una réplica ni una recreación, sino un auténtico templo egipcio trasladado piedra a piedra desde el valle del Nilo hasta la capital española. Su presencia convierte a Madrid en una de las pocas ciudades del mundo que conserva un conjunto arqueológico egipcio completo fuera de Egipto. Cada año miles de visitantes se acercan hasta este rincón para contemplar un monumento cuya historia resulta casi tan sorprendente como su arquitectura. Lo que hoy forma parte del paisaje de Madrid estuvo durante siglos en suelo egipcio y sobrevivió a uno de los mayores proyectos de ingeniería del siglo XX antes de encontrar un nuevo hogar en España. El Templo de Debod, un regalo de Egipto a España Según cuenta la web de Turismo de España, esta construcción data del siglo II a. C. y, tras pasar siglos en suelo egipcio, fue trasladada a España como regalo de Egipto. Esa frase resume uno de los episodios más singulares de la historia del patrimonio mundial. El templo egipcio en Madrid llegó como muestra de agradecimiento por la colaboración española en la campaña internacional impulsada por la UNESCO para salvar numerosos monumentos nubios amenazados por la construcción de la presa de Asuán. Vista aérea del Templo de Debod El templo fue construido originalmente por orden del rey Adikhalamani durante el siglo II antes de Cristo. Posteriormente distintos gobernantes ampliaron el conjunto con nuevas dependencias y elementos decorativos hasta configurar el edificio que ha llegado a nuestros días. A diferencia de otros restos arqueológicos trasladados a museos, el Templo de Debod conserva la estructura de un auténtico santuario egipcio, con salas, capillas y terrazas perfectamente identificables. El traslado comenzó en la década de 1960, coincidiendo con las obras de la gran presa de Asuán, cuya construcción amenazaba con inundar numerosos monumentos históricos. El edificio fue cuidadosamente desmontado, numerando cada uno de sus bloques para permitir su posterior reconstrucción. Finalmente llegó a Madrid en 1972, donde fue levantado nuevamente respetando su disposición original. El proceso constituyó un enorme desafío arqueológico y de ingeniería que permitió conservar una pieza irrepetible de la historia del antiguo Egipto. Un templo egipcio en Madrid rodeado de jardines Hoy el Templo de Debod se encuentra en el Parque de la Montaña, muy cerca de Plaza de España. Su ubicación ofrece una de las imágenes más sorprendentes de la ciudad: un templo construido hace más de veinte siglos rodeado por jardines y con vistas privilegiadas sobre la Casa de Campo y el oeste madrileño. Especialmente al atardecer, cuando la luz se refleja sobre los estanques que rodean el monumento, el lugar se convierte en uno de los rincones más fotografiados de Madrid. El edificio conserva parte de su decoración original y permite recorrer diferentes espacios que ayudan a comprender cómo funcionaban estos santuarios en la antigüedad. En su interior pueden visitarse varias capillas, una gran sala principal y la terraza superior, además de numerosos relieves que sobrevivieron tanto al paso del tiempo como al complejo traslado desde Egipto. Pocas ciudades europeas permiten contemplar de cerca elementos originales de un templo faraónico sin necesidad de entrar en un museo. Recreación del templo de Debod cubierto. Precisamente por ello, el templo egipcio en Madrid constituye una excepción a escala internacional. Fuera de Egipto existen muy pocos conjuntos arqueológicos completos de estas características. La decisión de reconstruirlo al aire libre, en lugar de trasladarlo a un edificio cerrado, permite apreciar mejor su volumen, su orientación y la forma en que se integraba originalmente en el paisaje. El visitante puede recorrer el monumento prácticamente igual que lo haría junto al río Nilo, aunque rodeado ahora por el perfil urbano de Madrid. Qué ver en Madrid alrededor del Templo de Debod Quienes buscan qué ver en Madrid suelen incluir el templo dentro de un recorrido que también pasa por Plaza de España, el Palacio Real, los Jardines de Sabatini y el parque del Oeste. Su excelente ubicación permite llegar caminando desde algunos de los principales monumentos de la ciudad. La visita apenas requiere unos minutos de desplazamiento y puede integrarse fácilmente en cualquier itinerario por el centro histórico. Además del propio edificio, merece la pena detenerse en el entorno ajardinado que lo rodea. Los estanques recrean parcialmente el ambiente original del templo y contribuyen a crear una imagen muy distinta del resto del paisaje madrileño. Durante las últimas horas de la tarde, la orientación del monumento ofrece uno de los atardeceres más populares entre fotógrafos y visitantes. La combinación entre patrimonio, naturaleza y vistas panorámicas convierte al Templo de Debod en uno de los lugares más singulares entre los monumentos de Madrid. El Templo de Debod demuestra que algunos monumentos pueden recorrer miles de kilómetros sin perder su valor histórico. Lo que comenzó siendo un santuario levantado en el Egipto del siglo II antes de Cristo forma hoy parte del patrimonio cultural de Madrid gracias a una extraordinaria operación internacional de conservación. Para quien visite la capital, descubrir este templo egipcio en Madrid supone comprobar que, a veces, algunos de los viajes más increíbles no los hacen las personas, sino los propios monumentos.
eldiario.es · about 7 hours ago

Untergegangene Stadt: Rungholts Geheimnis im Watt Im Mittelalter versank die Siedlung Rungholt in der Nordsee. Neue Forschungsdaten zeigen, warum dieser Untergang wohl vorgezeichnet war – und dass wir heute davon lernen können.
faz · about 8 hours ago

La ciudad europea que esconde 500 pasadizos secretos entre patios y edificios Junto a ellas aparecen también las llamadas miraboules, patios interiores que no conducen a ninguna parteEl laberinto medieval de Girona que conserva la memoria de una de las juderías más importantes de Catalunya A simple vista, Lyon parece una elegante ciudad francesa marcada por sus plazas, iglesias y fachadas renacentistas. Sin embargo, detrás de muchas puertas aparentemente corrientes se esconde uno de los secretos urbanos más sorprendentes de Europa. Más de 500 pasadizos ocultos atraviesan edificios, conectan patios interiores y permiten cruzar manzanas enteras sin apenas pisar la calle. Son las famosas traboules, un elemento arquitectónico prácticamente exclusivo de Lyon, Francia que convierte un paseo por la ciudad en una auténtica búsqueda de tesoros escondidos. Quien visita el casco histórico de Lyon suele descubrirlas casi por casualidad. Una puerta entreabierta conduce a un patio renacentista, una escalera de caracol aparece donde nadie la espera y, tras cruzar un edificio, el visitante emerge en una calle completamente distinta. Ese juego constante entre lo visible y lo oculto convierte a las traboules en uno de los mayores atractivos de la ciudad y en una experiencia imposible de reproducir en otro destino europeo. Las traboules de Lyon: una ciudad secreta dentro de otra ciudad Según cuenta Visit Lyon, las traboules, del latín trans ambulare (atravesar caminando), son atajos que conectan calles pasando por uno o varios edificios. La definición parece sencilla, pero detrás de ella se esconde un complejo entramado urbano desarrollado durante siglos. Las traboules de Lyon no son simples pasillos, sino auténticos corredores históricos que permitían atravesar la ciudad de una forma mucho más rápida y protegida. Traboules ascendentes Junto a ellas aparecen también las llamadas miraboules, un término acuñado en los años sesenta por el historiador local Félix Benoît para referirse a los patios interiores que no conducen a ninguna parte, pero que destacan por su extraordinaria belleza. Escaleras de caracol, galerías de inspiración italiana, pequeños jardines, pozos, esculturas y torrecillas forman parte de estos espacios normalmente invisibles desde la calle. Muchos visitantes descubren que algunos de los rincones más espectaculares de Lyon permanecen completamente ocultos tras fachadas aparentemente sencillas. La magnitud de este patrimonio resulta difícil de imaginar. Visit Lyon calcula que existen unas 200 traboules en el Vieux Lyon, alrededor de 160 en las laderas de Croix-Rousse y unas 130 en la Presquîle. En total, la ciudad conserva alrededor de 500 traboules repartidas por más de 230 calles, una cifra que convierte a Lyon en un caso prácticamente único en Europa. No obstante, únicamente unas 80 permanecen abiertas al público. Qué ver en Lyon recorriendo sus pasadizos ocultos Las traboules de Lyon no son todas iguales. Las del barrio de Vieux Lyon constituyen las más famosas y, en su mayoría, datan del Renacimiento. Muchas conservan galerías abiertas, elegantes patios interiores y una arquitectura que refleja el esplendor comercial que vivió la ciudad durante aquella época. Cada una posee personalidad propia y ofrece una pequeña sorpresa arquitectónica distinta, razón por la que recorrerlas nunca resulta repetitivo. En cambio, las traboules del barrio de Croix-Rousse son más recientes y están estrechamente vinculadas a la historia de los canuts, los artesanos de la seda que trabajaban en esta colina entre los siglos XVIII y XIX. Estos pasadizos facilitaban el transporte de las delicadas piezas textiles protegiéndolas de la lluvia mientras conectaban talleres, viviendas y calles. Su función práctica terminó dando lugar a uno de los conjuntos patrimoniales más singulares del urbanismo europeo. La Presquîle, situada entre los ríos Ródano y Saona, también conserva numerosas traboules, aunque son mucho menos conocidas por el gran público. Precisamente por ello suelen ofrecer una experiencia más tranquila para quienes buscan qué ver en Lyon alejándose de los itinerarios más concurridos. Algunas permanecen cerradas en determinados momentos, lo que convierte cada paseo por la ciudad en una pequeña exploración urbana. Un patrimonio protegido para vecinos y visitantes La conservación de este entramado oculto no ha sido sencilla. Muchas traboules atraviesan edificios residenciales donde viven familias desde hace décadas, por lo que el aumento del turismo planteó importantes problemas de convivencia. Para evitar que estos espacios terminaran cerrándose definitivamente, el Ayuntamiento de Lyon alcanzó un acuerdo con numerosos propietarios. Gracias al denominado Acuerdo de Patios y Traboules, parte de estos pasadizos puede visitarse durante el día sin impedir la vida cotidiana de los residentes. El convenio, aprobado en 1990, establece que la ciudad colabora en los gastos de mantenimiento, limpieza e iluminación de estos espacios a cambio de permitir el paso peatonal entre las siete de la mañana y las siete de la tarde durante todo el año. Además, los propietarios aceptan la instalación de paneles informativos y señales que recuerdan a los visitantes la necesidad de respetar la tranquilidad y la limpieza de los edificios. El objetivo es conseguir que este patrimonio siga siendo accesible sin alterar la vida de quienes continúan utilizando diariamente estos pasadizos, igual que lo han hecho generaciones de lioneses durante siglos. Recorrer las traboules de Lyon supone descubrir una ciudad completamente distinta de la que aparece en los mapas. Tras cada portal puede esconderse un patio renacentista, una escalera monumental o un corredor que conecta dos calles separadas por toda una manzana. Esa red de más de 500 pasadizos convierte el casco histórico de Lyon en un auténtico laberinto arquitectónico donde perderse forma parte de la experiencia. Para quien planee viajar a Lyon, dedicar unas horas a explorar estas galerías ocultas resulta casi tan imprescindible como visitar la basílica de Fourvière o pasear junto al río Saona.
eldiario.es · about 8 hours ago