
El Isuzu D-Max 2026 se electrifica y refuerza su perfil profesional con un nuevo diésel 2.2 El pick-up japonés está disponible por primera vez en versión 100 eléctrica, aunque el grueso de las ventas corresponderá a un motor diésel más refinado y eficiente
Isuzu estrena en el mercado español la nueva generación del D-Max, su pick-up de referencia, con una doble novedad mecánica que marca la evolución del modelo. Por un lado, llega por primera vez una versión 100 eléctrica, concebida para usos profesionales muy concretos. Por otro, la gama convencional incorpora un nuevo motor diésel 2.2 Ddi Maxforce, asociado a una caja automática de ocho velocidades, que previsiblemente concentrará buena parte de la demanda por su equilibrio entre capacidad de trabajo, autonomía y rendimiento.
La gran novedad tecnológica es el Isuzu D-Max EV, una variante eléctrica destinada sobre todo a flotas, empresas y profesionales que desarrollen su actividad en entornos controlados. No se plantea como una alternativa universal al diésel, sino como una solución para quienes puedan organizar las recargas dentro de sus turnos de trabajo y aprovechar las ventajas propias de un vehículo eléctrico: funcionamiento silencioso, menor coste de mantenimiento y una utilización más eficiente en recorridos previsibles, especialmente urbanos o periurbanos.
Esta versión equipa una batería de iones de litio de 66,9 kWh situada en la parte inferior del vehículo y protegida para afrontar un uso fuera del asfalto. Su sistema de propulsión desarrolla una potencia de 140 kW, o 190 CV, repartida entre dos motores: uno delantero de 43 kW y otro trasero de 97 kW. Con esta configuración, la pick-up eléctrica ofrece tracción total permanente, un elemento clave para mantener las capacidades de trabajo y circulación off-road que caracterizan al modelo.
Este es el aspecto exterior de la variante enteramente eléctrica.
La autonomía homologada alcanza los 263 kilómetros en ciclo combinado WLTP, mientras que en uso urbano puede llegar a 361 kilómetros. Son cifras pensadas para recorridos profesionales planificados más que para largos desplazamientos sin paradas. En cualquier caso, Isuzu ha buscado que la electrificación no comprometa las funciones esenciales de una pick-up: la versión EV puede cargar hasta 1.000 kilos en la caja posterior, remolcar 3.500 kilos y vadear hasta 600 milímetros. También incorpora el modo Rough Terrain, presente en las versiones térmicas, aunque prescinde de reductora y de bloqueo del diferencial trasero, elementos que la marca considera innecesarios por la propia respuesta del sistema eléctrico y la tracción integral permanente.
Otra diferencia técnica relevante de la versión eléctrica es la suspensión trasera De Dion, una solución orientada a mejorar el confort de marcha y la dinámica de conducción. Con ello, Isuzu intenta combinar la robustez esperada en un vehículo de trabajo con un comportamiento más refinado, especialmente importante en uno que también puede circular por carretera o entornos urbanos con frecuencia.
Una respuesta más precisa
Junto a esta variante eléctrica, la nueva generación del D-Max estrena un motor diésel completamente nuevo. Se trata del 2.2 Ddi RZ4F-TC Maxforce, desarrollado desde cero por la marca japonesa. Aunque mantiene la potencia de 164 CV del anterior 1.9, mejora de forma notable la entrega de par, la respuesta a bajas revoluciones y el rendimiento general. Es, por tanto, la opción llamada a sostener el grueso de las ventas, especialmente entre quienes necesitan una herramienta de trabajo con gran autonomía, capacidad de carga y aptitudes todoterreno.
El nuevo bloque es más ligero y compacto. Isuzu ha rediseñado componentes principales como el árbol de levas, el cigüeñal y los pistones, empleando materiales y procesos orientados a incrementar la durabilidad. El aumento de cilindrada se ha logrado ampliando tanto el diámetro como la carrera en 3 milímetros. A ello se suma un nuevo sistema de inyección multipunto y un turbocompresor de geometría variable, más grande y controlado electrónicamente. El resultado es un par máximo de 400 Nm, frente a los 360 Nm de la generación anterior, lo que supone un incremento del 11.
Más relevante aún es la mejora a bajo régimen, pues a 1.000 rpm ya entrega 255 Nm, un 56 más que el modelo precedente. Esta cifra tiene una lectura práctica clara: el nuevo D-Max debe responder mejor al arrancar cargado, al circular por pistas, remolcar o superar obstáculos a baja velocidad. También debería ofrecer recuperaciones más consistentes en carretera y una conducción más homogénea, que no exija tanto forzar el motor.
La nueva caja automática Aisin de ocho velocidades sustituye a la anterior transmisión de seis relaciones. Está disponible en toda la gama y promete un escalonamiento más preciso, además de un mejor aprovechamiento del motor en distintos regímenes. Para quienes prefieran una configuración más tradicional, el D-Max seguirá ofreciéndose con cambio manual de seis velocidades.
El modelo de Isuzu, en su versión de cinco plazas.
La vocación profesional del modelo se mantiene intacta. El D-Max continúa siendo una pick-up 4x4 preparada para condiciones exigentes, con capacidad de arrastre de hasta 3,5 toneladas y una caja posterior pensada para el trabajo diario. Una de las principales novedades en este apartado es el ya referido sistema Rough Terrain, que se suma al bloqueo del diferencial y al control de tracción. Su función es mejorar la motricidad en situaciones difíciles, limitando la pérdida de agarre en las ruedas con menor adherencia y enviando más par a las que disponen de más tracción. Puede utilizarse junto al bloqueo del diferencial y en los modos 2H, 4H y 4L.
Funcionalidad y confort
En diseño, el D-Max 2026 exhibe una línea continuista respecto a la generación anterior. Conserva una imagen robusta, marcada por formas angulosas inspiradas en el concepto japonés Origami Miura. Las novedades se concentran en una nueva calandra con aperturas superiores, molduras revisadas para los faros antiniebla, nuevos estribos laterales y llantas de diseño más marcado. También se incorpora un color exclusivo, Inishmore Green Metalizado, de orientación claramente campera.
Mención de modelo y piloto trasero del D-Max 2026.
El interior recibe cambios enfocados a la funcionalidad y el confort. Hay nuevos tapizados y costuras en los asientos, una mejora en la insonorización y un ambiente más cuidado. En las versiones B-Strong y Evolution se incluye un cuadro de instrumentación más legible, con más información y acceso más directo a los sistemas de ayuda a la conducción. La versión Nitro Sport, top de la gama, incorpora de serie cámara de visión 360 grados, útil tanto en maniobras a baja velocidad como en conducción off-road.
La gama se organiza ahora en tres carrocerías: Single, de dos plazas y orientada a maximizar la capacidad de carga; Space, con configuración 2+2; y Crew, de cinco plazas. Los acabados se denominan B-Strong, Evolution, Prestige y Nitro Sport. En seguridad, todos los D-Max incorporan mejoras en el control de crucero adaptativo, una cámara estereoscópica con 120 grados de visión y capacidad para detectar hasta siete objetos, además de un nuevo sistema de monitorización del conductor por infrarrojos.
Los precios arrancan en 33.000 euros, sin IVA, para la versión Single B-Strong manual. La Nitro Sport automática alcanza los 45.300 euros, también sin IVA.
eldiario.es · about 3 hours ago