Skip to content

Kremlin seizes Nestlé and Auchan Russian assets in retaliation against "unfriendly" states

22 articles·19 sources·updated about 2 hours ago·View in graph
war & conflictfrancerussiaswitzerland
AI-generated · Hosted in Europe

The Kremlin issued a decree stripping Swiss food giant Nestlé and French supermarket chain Auchan of their Russian assets on Thursday, according to a report by the *Europeans* podcast. The move targets companies from countries deemed "unfriendly" by Moscow, marking a significant escalation in Russia’s economic retaliation against Western firms.

The decree follows a pattern of asset seizures affecting foreign businesses that have reduced or halted operations in Russia since its invasion of Ukraine. Nestlé, headquartered in Switzerland, and Auchan, a major French retailer, were explicitly named as losing control of their Russian holdings under the new measure.

The *Europeans* podcast framed the development as a "Bad Week" for both companies, noting the Kremlin’s justification tied to their national origins. No further details on the legal or financial implications were provided in the report .

Share

Follow us for live European news

Source Intelligence
19 sources10 countries
Geographic Origin11 located
  • 2
  • 1
  • 1
  • 1
  • 1
  • 1
  • 1
  • 1
  • 1
  • 1

8 further sources not geolocated

Political Spectrum7 mapped

Articles

Live From Europe

Deutscher Journalistenpreis für Databroker Files: „Großartiges Investigativstück mit hoher gesellschaftlicher Relevanz Der Deutsche Journalistenpreis 2026. – Alle Rechte vorbehalten: Dachwitz und Sebastian Meineck wurden für ihre Databroker-Recherche mit dem Deutschen Journalistenpreis geehrt. Die Jury würdigte den Beitrag als „Paradestück für datengetriebenen Journalismus.

netzpolitik · about 3 hours ago

Dans lincompréhension, la radio RCF Bruxelles a décidé de rendre lantenne Elle arrêtera démettre le 31 janvier. Larchevêque invoque de mauvaises audiences et des raisons budgétaires, léquipe, en colère, défend son projet. ...

Dans lincompréhension, la radio RCF Bruxelles a décidé de rendre lantenne Elle arrêtera démettre le 31 janvier. Larchevêque invoque de mauvaises audiences et des raisons budgétaires, léquipe, en colère, défend son projet. ...

la libre · about 3 hours ago

Lo que destapa la retirada de una invitación a Ariana Harwicz por su negación del genocidio palestino La cultura es, como la democracia, una colisión de derechos, donde hay quien piensa que la libertad de expresión ampara cualquier opinión, mientras que otros marcan su línea de posición: no en las instituciones públicas, no cuando hablamos de la masacre en GazaEste texto forma parte del boletín de Cultura, suscríbete para recibirlo junto a la agenda cultural todos los viernes
        La retirada de la invitación a Ariana Harwicz —escritora argentina de origen judío y residencia en Francia—, de unas jornadas que se celebran en la Universidad de Granada estos días, es el ejemplo perfecto para seguir explicando cómo reacciona la cultura, con sus estructuras, ideologías, posicionamiento y capacidad no solo de decir sino de hacer, ante la tragedia más sangrienta de nuestros días, el genocidio sobre el pueblo palestino.
    
        Harwicz lleva tiempo haciendo activismo —textos públicos y cartas privadas— contra lo que ella considera boicot u hostilidad chic por parte de los intelectuales hacia Israel, como explicó en este artículo de 2025. Ese mismo verano, publicó un mensaje en X que es quizá lo más citado de ella: Les angustia terriblemente que no haya genocidio. Lo desean, desean que haya genocidio para confirmar su odio a Israel. Once días después, la Comisión Internacional de Investigación de la ONU reafirmó que la masacre de Gaza es un genocidio.
    
        Y siguiendo esta línea de opinión, denunciando lo que ella llama cultura del acoso y listas negras en festivales, ha transitado la autora este último año, desde que se estrenó en Cannes la adaptación de su célebre Matate amor (Lengua de Trapo), con Jennifer Lawrence y Robert Pattinson. Una novela, por cierto, que me gustó mucho, así como Perder el juicio (Anagrama), que leí recientemente. Son obras que no hablan de este tema que parece obsesionar tanto a Harwicz (la pobreza intelectual, la cultura de la cancelación, la imposibilidad de la disidencia, según ella) sino de los sentimientos llevados al extremo, a la violencia incluso. Tiene, en cambio, un ensayo dedicado a la moralidad publicado por Gatopardo, El ruido de una época, que no he leído y que no sé si habla explícitamente de Israel, pero por las citas aparecidas parece que defiende una escritura que ofenda.
    
        La conferencia de esta autora en el festival Cultura Ahl llevaba por título Oponerse al mundo. El evento había organizado un buen cartel, la verdad, con nombres como Lina Meruane, Gabriela Cabezón Cámara, Ángelo Néstore, Gabriela Wiener, Juan Villoro, Silvia Federici, Sabina Urraca, Sita Segato, Remedios Zafra o John Banville. Pero este último ya no estará, pues ha cancelado su participación —el único que lo ha hecho— tras la expulsión de Harwicz. Banville también ha defendido al Estado de Israel en su guerra en Gaza.
    
        Fue una carta de la Red Universitaria por Palestina de Granada dirigida a la organización lo que motivó la decisión de retirar la invitación a la escritora argentina, aunque la razón que le dio fue no poder garantizar su seguridad. Según una portavoz de aquel colectivo estudiantil, las organizadoras les respondieron que no estaban al tanto de las opiniones de Harwicz. Tomaron una decisión que fue rápidamente contestada por la Universidad de Granada, que no la compartió: Una universidad pública debe ser un espacio abierto al pensamiento crítico, al contraste de ideas y a la expresión de posiciones plurales, también cuando estas resultan discrepantes o controvertidas.
    
        En ese punto, ya estaban las cartas sobre la mesa para establecer el debate, más o menos con las mismas preguntas de siempre: ¿qué decide uno poner por encima de sus actos, sus propios principios o la libertad de expresión de las ideas que no comparte?
    
        La respuesta requiere ser meditada, pero la resolución a ese conflicto ético suele tener que ver con la inspección del lugar desde el que se habla. No es lo mismo invitar a un sionista a comer a casa que hacerlo a un programa de debate en la televisión pública, por ejemplo.
    
        En el siguiente capítulo de esta historia llegan los manifiestos y los posicionamientos: hay que elegir bando.
    
        Federici, Urraca, Wiener, Meruane, Segato, Néstore, María Fernanda Ampuero y Brenda Navarro escribieron un comunicado con su posición común: entendían la provocadora exploración de la complejidad humana de la obra de Harwicz, pero eso no está en cuestión, señalaban. Lo que sí está en cuestión es si tiene algún valor y es éticamente correcto compartir un espacio público con la persona que niega el genocidio, injuria a los que se oponen al proyecto de aniquilación de todo ese pueblo y avala el exterminio. Como decíamos antes, lo central es el lugar desde el que se habla.
    
        Criticamos posicionamientos públicos, no identidades, decían estas autoras, citando a la Red Universitaria por Palestina. Ariana Harwicz no lo ve así: No me desprogramaron por mis ideas, eso es el eufemismo actual y es falso. Me desprograman por judía para convertirme en paria, dijo la autora en una entrevista en El País.
    
        Lo que Harwicz llama persecución y extorsión ideológica es para las autoras citadas poner un límite a la libertad de expresión cuando se convierte en negacionismo, ya que negar el genocidio —como negar el Holocausto— lo legitima y le concede a esa persona complicidad con esas ideas.
    
        Como suele ocurrir, tras este manifiesto llegó un contramanifiesto. Promovido por el jefe de Cultura del diario ABC, Jesús Calero, y por la escritora y periodista argentina Cecilia Szperling, una carta con 350 firmas, entre ellas Fernando Savater, Andrés Trapiello, Piedad Bonnett, Cayetana Álvarez de Toledo, María Negroni, Santiago Roncagliolo, Fernando Iwasaki, Karina Sainz Borgo o Anna Caballé en defensa de Ariana Harwicz.
    
        Ningún escritor debería ser excluido de un encuentro cultural por sus posiciones públicas, dice la carta. La discrepancia política, por profunda que sea, no justifica la tergiversación, la descalificación personal ni la estigmatización, añade y exige que nadie sea apartado de la vida cultural por sostener ideas propias.
    
        Dos cosas sobre esto último: ¿no son propias todas las ideas? En realidad parece un eufemismo para ideas hirientes o ideas ofensivas. Y ¿está apartada Ariana Harwicz de la vida cultural al ser desinvitada a unas jornadas? Más bien parece que aquí asoman de nuevo los defensores de la cultura de la cancelación que nadie ha conseguido probar todavía, ni siquiera en los casos más extremos de personas acusadas de crímenes graves.
    
        Tras aquella carta de 350 firmas, este viernes ha llegado otra de más de 500 escritores en respaldo al posicionamiento público contra el negacionismo del genocidio palestino en espacios literarios. Aquí encontramos que nombres como Cristina Rivera Garza, Marta Sanz, Lucrecia Martel, Rodrigo Sorogoyen, Alejandro Zambra, Camila Sosa, Rita Indiana, Fernanda Trías, Alana S. Portero, Mónica Ojeda, Dahlia de la Cerda, Andrea Abreu, Sandra Gamarra o Lydia Cacho respaldan la posición de las autoras participantes en las jornadas que aplaudieron la decisión de no invitar a Harwicz: No vamos a dejar solas a las personas que se posicionan contra el genocidio del pueblo palestino, dicen. Y recalcan: Organizar un boicot pacífico no es censurar. La discusión es si nuestras instituciones culturales tienen la obligación de proporcionar escenarios, recursos, prestigio y legitimidad a cualquier posición política imaginable. Creemos que no: criticar no es censurar, protestar no es censurar.
    
        Cada semana estamos viendo cómo la cultura, ese artefacto que sirve para pensarnos como civilización, ha decidido marcar límites. Antes había posiciones públicas y discrepancias políticas pero, para cada vez un número más grande de pensadores y artistas, lo que hay es un reguero de más de 73.000 cadáveres de palestinos.
    
        La cultura, como la democracia, es una colisión de derechos que hay que manejar día a día, escenario a escenario. Y, dentro de se marco, lo que de verdad nos definiría como sociedad profunda y madura con una cultura crítica y robusta no sería expulsar, sino que sería poder discutir sobre las ideas que nos parezcan incómodas, contrarias, e incluso hirientes y ofensivas, siempre que no estén ahí para alimentar la cultura del odio. Si es que eso es posible.

Lo que destapa la retirada de una invitación a Ariana Harwicz por su negación del genocidio palestino La cultura es, como la democracia, una colisión de derechos, donde hay quien piensa que la libertad de expresión ampara cualquier opinión, mientras que otros marcan su línea de posición: no en las instituciones públicas, no cuando hablamos de la masacre en GazaEste texto forma parte del boletín de Cultura, suscríbete para recibirlo junto a la agenda cultural todos los viernes La retirada de la invitación a Ariana Harwicz —escritora argentina de origen judío y residencia en Francia—, de unas jornadas que se celebran en la Universidad de Granada estos días, es el ejemplo perfecto para seguir explicando cómo reacciona la cultura, con sus estructuras, ideologías, posicionamiento y capacidad no solo de decir sino de hacer, ante la tragedia más sangrienta de nuestros días, el genocidio sobre el pueblo palestino. Harwicz lleva tiempo haciendo activismo —textos públicos y cartas privadas— contra lo que ella considera boicot u hostilidad chic por parte de los intelectuales hacia Israel, como explicó en este artículo de 2025. Ese mismo verano, publicó un mensaje en X que es quizá lo más citado de ella: Les angustia terriblemente que no haya genocidio. Lo desean, desean que haya genocidio para confirmar su odio a Israel. Once días después, la Comisión Internacional de Investigación de la ONU reafirmó que la masacre de Gaza es un genocidio. Y siguiendo esta línea de opinión, denunciando lo que ella llama cultura del acoso y listas negras en festivales, ha transitado la autora este último año, desde que se estrenó en Cannes la adaptación de su célebre Matate amor (Lengua de Trapo), con Jennifer Lawrence y Robert Pattinson. Una novela, por cierto, que me gustó mucho, así como Perder el juicio (Anagrama), que leí recientemente. Son obras que no hablan de este tema que parece obsesionar tanto a Harwicz (la pobreza intelectual, la cultura de la cancelación, la imposibilidad de la disidencia, según ella) sino de los sentimientos llevados al extremo, a la violencia incluso. Tiene, en cambio, un ensayo dedicado a la moralidad publicado por Gatopardo, El ruido de una época, que no he leído y que no sé si habla explícitamente de Israel, pero por las citas aparecidas parece que defiende una escritura que ofenda. La conferencia de esta autora en el festival Cultura Ahl llevaba por título Oponerse al mundo. El evento había organizado un buen cartel, la verdad, con nombres como Lina Meruane, Gabriela Cabezón Cámara, Ángelo Néstore, Gabriela Wiener, Juan Villoro, Silvia Federici, Sabina Urraca, Sita Segato, Remedios Zafra o John Banville. Pero este último ya no estará, pues ha cancelado su participación —el único que lo ha hecho— tras la expulsión de Harwicz. Banville también ha defendido al Estado de Israel en su guerra en Gaza. Fue una carta de la Red Universitaria por Palestina de Granada dirigida a la organización lo que motivó la decisión de retirar la invitación a la escritora argentina, aunque la razón que le dio fue no poder garantizar su seguridad. Según una portavoz de aquel colectivo estudiantil, las organizadoras les respondieron que no estaban al tanto de las opiniones de Harwicz. Tomaron una decisión que fue rápidamente contestada por la Universidad de Granada, que no la compartió: Una universidad pública debe ser un espacio abierto al pensamiento crítico, al contraste de ideas y a la expresión de posiciones plurales, también cuando estas resultan discrepantes o controvertidas. En ese punto, ya estaban las cartas sobre la mesa para establecer el debate, más o menos con las mismas preguntas de siempre: ¿qué decide uno poner por encima de sus actos, sus propios principios o la libertad de expresión de las ideas que no comparte? La respuesta requiere ser meditada, pero la resolución a ese conflicto ético suele tener que ver con la inspección del lugar desde el que se habla. No es lo mismo invitar a un sionista a comer a casa que hacerlo a un programa de debate en la televisión pública, por ejemplo. En el siguiente capítulo de esta historia llegan los manifiestos y los posicionamientos: hay que elegir bando. Federici, Urraca, Wiener, Meruane, Segato, Néstore, María Fernanda Ampuero y Brenda Navarro escribieron un comunicado con su posición común: entendían la provocadora exploración de la complejidad humana de la obra de Harwicz, pero eso no está en cuestión, señalaban. Lo que sí está en cuestión es si tiene algún valor y es éticamente correcto compartir un espacio público con la persona que niega el genocidio, injuria a los que se oponen al proyecto de aniquilación de todo ese pueblo y avala el exterminio. Como decíamos antes, lo central es el lugar desde el que se habla. Criticamos posicionamientos públicos, no identidades, decían estas autoras, citando a la Red Universitaria por Palestina. Ariana Harwicz no lo ve así: No me desprogramaron por mis ideas, eso es el eufemismo actual y es falso. Me desprograman por judía para convertirme en paria, dijo la autora en una entrevista en El País. Lo que Harwicz llama persecución y extorsión ideológica es para las autoras citadas poner un límite a la libertad de expresión cuando se convierte en negacionismo, ya que negar el genocidio —como negar el Holocausto— lo legitima y le concede a esa persona complicidad con esas ideas. Como suele ocurrir, tras este manifiesto llegó un contramanifiesto. Promovido por el jefe de Cultura del diario ABC, Jesús Calero, y por la escritora y periodista argentina Cecilia Szperling, una carta con 350 firmas, entre ellas Fernando Savater, Andrés Trapiello, Piedad Bonnett, Cayetana Álvarez de Toledo, María Negroni, Santiago Roncagliolo, Fernando Iwasaki, Karina Sainz Borgo o Anna Caballé en defensa de Ariana Harwicz. Ningún escritor debería ser excluido de un encuentro cultural por sus posiciones públicas, dice la carta. La discrepancia política, por profunda que sea, no justifica la tergiversación, la descalificación personal ni la estigmatización, añade y exige que nadie sea apartado de la vida cultural por sostener ideas propias. Dos cosas sobre esto último: ¿no son propias todas las ideas? En realidad parece un eufemismo para ideas hirientes o ideas ofensivas. Y ¿está apartada Ariana Harwicz de la vida cultural al ser desinvitada a unas jornadas? Más bien parece que aquí asoman de nuevo los defensores de la cultura de la cancelación que nadie ha conseguido probar todavía, ni siquiera en los casos más extremos de personas acusadas de crímenes graves. Tras aquella carta de 350 firmas, este viernes ha llegado otra de más de 500 escritores en respaldo al posicionamiento público contra el negacionismo del genocidio palestino en espacios literarios. Aquí encontramos que nombres como Cristina Rivera Garza, Marta Sanz, Lucrecia Martel, Rodrigo Sorogoyen, Alejandro Zambra, Camila Sosa, Rita Indiana, Fernanda Trías, Alana S. Portero, Mónica Ojeda, Dahlia de la Cerda, Andrea Abreu, Sandra Gamarra o Lydia Cacho respaldan la posición de las autoras participantes en las jornadas que aplaudieron la decisión de no invitar a Harwicz: No vamos a dejar solas a las personas que se posicionan contra el genocidio del pueblo palestino, dicen. Y recalcan: Organizar un boicot pacífico no es censurar. La discusión es si nuestras instituciones culturales tienen la obligación de proporcionar escenarios, recursos, prestigio y legitimidad a cualquier posición política imaginable. Creemos que no: criticar no es censurar, protestar no es censurar. Cada semana estamos viendo cómo la cultura, ese artefacto que sirve para pensarnos como civilización, ha decidido marcar límites. Antes había posiciones públicas y discrepancias políticas pero, para cada vez un número más grande de pensadores y artistas, lo que hay es un reguero de más de 73.000 cadáveres de palestinos. La cultura, como la democracia, es una colisión de derechos que hay que manejar día a día, escenario a escenario. Y, dentro de se marco, lo que de verdad nos definiría como sociedad profunda y madura con una cultura crítica y robusta no sería expulsar, sino que sería poder discutir sobre las ideas que nos parezcan incómodas, contrarias, e incluso hirientes y ofensivas, siempre que no estén ahí para alimentar la cultura del odio. Si es que eso es posible.

eldiario.es · about 3 hours ago

NRW-Medienanstalt schließt Prüfung zu Höcke-Podcast ab – und verhängt keine Maßnahmen Die Medienanstalt NRW verzichtet auf weitere Schritte gegen Podcaster Ben Berndt. Die Debatte über eine Aussage von AfD-Politiker Björn Höcke habe die Öffentlichkeit ausreichend erreicht.

NRW-Medienanstalt schließt Prüfung zu Höcke-Podcast ab – und verhängt keine Maßnahmen Die Medienanstalt NRW verzichtet auf weitere Schritte gegen Podcaster Ben Berndt. Die Debatte über eine Aussage von AfD-Politiker Björn Höcke habe die Öffentlichkeit ausreichend erreicht.

welt.de · about 3 hours ago

Live From Europe

Wochenend-Newsletter: Oft wird viel geredet, aber wenig gesagt Außerdem: ein KI-Pionier mit Selbstzweifeln, ein Plädoyer gegen die Cowboy-Mentalität und ein Kult-Moped mit AfD-Problem. Das sind unsere Lese-Empfehlungen.

handelsblatt · about 3 hours ago

Live From Europe

Affaire Thélyson Orélien : Samuel Fitoussi, chroniqueur au «Figaro», est le détenteur du compte X «Balance ton Claude» Selon les informations du quotidien de droite, confirmées par lintéressé, cet écrivain libéral, auteur dun essai contre le «wokisme», est à lorigine dune publication devenue virale accusant le québécois davoir eu recours à lintelligence artificielle.

liberation · about 3 hours ago

Live From Europe

CoE: Romania has taken important steps to prevent, combat gender-based violence, but action still needed

gdeltproject.org · about 3 hours ago

Live From Europe

Listen: How do European authorities deal with misogynism online? Misoginistic online networks are on the rise. How are countries dealing with this surge among young men?

euobserver · about 3 hours ago

Cambridge Abandons Plans to Fully Investigate Its Hiring of Jason Arday The professor had catalyzed debates over diversity efforts in higher education.

Cambridge Abandons Plans to Fully Investigate Its Hiring of Jason Arday The professor had catalyzed debates over diversity efforts in higher education.

new york times · about 3 hours ago

Die queer-jüdische Aktivistin Rosa Jellinek verteidigt die Linke – fordert aber von Genoss*innen, die Sorgen jüdischer Menschen mehr ernst zu nehmen.

Die queer-jüdische Aktivistin Rosa Jellinek verteidigt die Linke – fordert aber von Genoss*innen, die Sorgen jüdischer Menschen mehr ernst zu nehmen.

mastodon_taz · about 3 hours ago

From the epilogue of Disinfonomics: The Market of Lies.Thats where fourteen weeks of SAUFEX posts land. Manipulation sells certainty — fast, cheap, tribal. Resilience is slower: a practice of coordinating, participating, teaching, questioning. It doesnt trend. But its the only thing that lasts.Thank you for reading along. The research is free. The framework is yours.Disinfonomics: The Market of Lies,  #disinformation #DemocraticResilience #EU

From the epilogue of Disinfonomics: The Market of Lies.Thats where fourteen weeks of SAUFEX posts land. Manipulation sells certainty — fast, cheap, tribal. Resilience is slower: a practice of coordinating, participating, teaching, questioning. It doesnt trend. But its the only thing that lasts.Thank you for reading along. The research is free. The framework is yours.Disinfonomics: The Market of Lies, #disinformation #DemocraticResilience #EU

mastodon bot · about 3 hours ago

A Spanish theatre got banned from Meta ads because the play related to feminism. To quote this weeks newsletter: "When are we getting off Meta? Where are we going? And *how good is it going to feel when we are finally gone*?" #europe #eu #socialmedia #usa

A Spanish theatre got banned from Meta ads because the play related to feminism. To quote this weeks newsletter: "When are we getting off Meta? Where are we going? And *how good is it going to feel when we are finally gone*?" #europe #eu #socialmedia #usa

mastodon bot · about 3 hours ago

Affaire Thélyson Orélien : lessayiste Samuel Fitoussi, chroniqueur au « Figaro », affirme être derrière le compte Balance ton Claude

Affaire Thélyson Orélien : lessayiste Samuel Fitoussi, chroniqueur au « Figaro », affirme être derrière le compte Balance ton Claude

bluesky_Le Monde · about 3 hours ago

Misoginistic online networks are on the rise. How are countries dealing with this surge among young men?

Misoginistic online networks are on the rise. How are countries dealing with this surge among young men?

bluesky_EUobserver · about 3 hours ago

Live From Europe

Police investigate after influencer posts video of harassment in Ghent Ghent police have launched an investigation following an Instagram video shared by influencer Jonatan Medart, in which he and his boyfriend are harassed by a group of men. Medart himself may face punishment for identifying the men in the video.

vrt nws · about 3 hours ago

Live From Europe

No security guarantees: Why Georgias Kamara festival was cancelled Kordz, who was due to close the festival, said he had received threats from representatives of the ruling party.

jam news · about 3 hours ago

Live From Europe

Víkend bez politiky: Proč kampaň s nahou Sydney Sweeney popuzuje sportovkyně Víkend bez politiky tentokrát o tom, co reklama může udělat se sportujícími ženami. Sydney Sweeney sice říká „Just sports, přitom ale v reklamním spotu sedí nahá na basketbalovém koši. Musí být ženy při sportu sexy?

denik n · about 3 hours ago

Klagade på smoothie – Auschwitz-turist väcker vrede I en Tiktok-video klagade den brittiska turisten på ett kafé i närheten av koncentrationslägret Auschwitz-Birkenau. Kvinnan menade bland annat att smoothien var vattnig och dyr. Klippet som fått miljontals visningar möts nu av skarp kritik.

Klagade på smoothie – Auschwitz-turist väcker vrede I en Tiktok-video klagade den brittiska turisten på ett kafé i närheten av koncentrationslägret Auschwitz-Birkenau. Kvinnan menade bland annat att smoothien var vattnig och dyr. Klippet som fått miljontals visningar möts nu av skarp kritik.

dagens nyheter · about 3 hours ago

Live From Europe

Léditeur canadien de Thélyson Orélien suspend sa tournée promotionnelle «pour assurer son bien-être» Lauteur est accusé depuis lundi davoir écrit son roman «Cétait ça ou mourir», salué par la critique, à laide dune intelligence artificielle. Lauteur dorigine haïtienne dénonce de son côté une «volonté» de le «faire taire».

liberation · about 3 hours ago

Gefangen im Paralleluniversum: Wie uns alternative Medien bedrohen Medienethiker Luis Paulitsch erklärt, mit welchen Tricks rechte Plattformen die Klimaskepsis in der Bevölkerung befeuern wollen

Gefangen im Paralleluniversum: Wie uns alternative Medien bedrohen Medienethiker Luis Paulitsch erklärt, mit welchen Tricks rechte Plattformen die Klimaskepsis in der Bevölkerung befeuern wollen

der standard · about 3 hours ago

Buchpräsentation von Spera wegen Sicherheitsbedenken abgesagt Journalisten Club gibt an, Sicherheit nicht gewährleisten zu können. Danielle Spera macht Absage öffentlich

Buchpräsentation von Spera wegen Sicherheitsbedenken abgesagt Journalisten Club gibt an, Sicherheit nicht gewährleisten zu können. Danielle Spera macht Absage öffentlich

der standard · about 3 hours ago

Live From Europe

„O să am o discuție cu consilierii. Nicușor Dan susține că nu și-a dat permisiunea ca sărutul cu Mirabela să fie publicat pe TikTok Nicușor Dan susține că nu și-a dat acordul pentru publicarea imaginilor în care apare sărutându-și partenera, Mirabela Grădinaru, înaintea plecării la New York.

adevarul · about 3 hours ago